...Y así naciste, oh Cádiz,

blanca Afrodita en medio de las olas.

Levantandas las nieblas del Océano,

pudiste en sus espejos contemplarte

como la más hermosa joven aparecida

entre la mar y el cielo de Occidente.

Traías en tus manos fenicias el olivo

y un collar para Tarsis,

para su poderosa garganta plateada.

En ella se abrasaron tus ojos, sobre ella

reclinaste la frente y fuiste rica,

la avara marinera que en el viento

a Nuestro Mar tendía, victoriosa, su nombre.

RAFAEL ALBERTI, "Ora marítima"